Algunas notas sobre el proyecto “Ser Mujer en Latinoamérica”

Por: Sin-Sentido


Tarde pero seguro, hablaré de un proyecto que amerita ser seguido de cerca.

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Ser Mujer en Latinoamérica es un proyecto que lleva Natalia Bonilla, una periodista independiente puertorriqueña, que a través de su plataforma Cosmopolita, aporta matices sobre algunos temas internacionales de forma crítica y con énfasis en las iniciativas de paz.

El objetivo de su proyecto es generar un mapa documental de la violencia de género en la región latinoamericana, para hacer visible las distintas formas en que las mujeres vivencian situaciones de menosprecio, rechazo, desplazamiento…

Me enteré de este trabajo hace un par de meses por una sugerencia de Facebook, y tras leer de que se trataba me pareció una iniciativa muy interesante que merecía ser compartida, ya que busca desde las voces de las propias mujeres que cargan en el día a día con situaciones de violencia, relatar cómo se viven estas experiencias y cuestionarnos también cómo podemos solucionarlas desde nuestros propios espacios como mujeres.

Debo confesar que al momento de llenar la convocatoria del mapa documental, que estuvo abierta hasta julio, pensé erróneamente que no tenía nada que decir. Pero resulta que la violencia se vive de más formas que solo las que son comúnmente visibilizadas, y algunas cosas tan sutiles y cotidianas que parecen carentes de sentido esconden la más brutal e histórica discriminación, y esto no solo aplica al caso del género. Es decir que, la sociedad en general, debe abrir los ojos y darse cuenta que la violencia trasciende de los golpes, las violaciones y los femicidios, todas estas son las lamentables y más extremas expresiones del sistema patriarcal y héteronormado, pero existen formas de violencia que se esconden en chistes, piropos, formas de ser, juegos, exigencias, imposiciones, y un sinfín de conductas que deslegitiman a la mujer como sujeto social.

El siguiente paso del proyecto parece ser una caracterización por regiones de que significa “ser mujer”, y casualmente se comenzó por Venezuela.

No es secreto para nadie que las particularidades económicas, políticas y sociales de Venezuela están atrayendo miradas, positivas y negativas, del resto de los países de Nuestra América y del mundo. Parece ser que Venezuela es un accidente de la historia reciente, que pone a la disposición  todas las condiciones meritorias de estudio, cual si fuera un laboratorio para las ciencias sociales… Por lo que es comprensible esta elección.

La invitación para participar del primer Webinar de Ser mujer en Latinoamérica. Venezuela, el cual puede verse acá, me tomó por grata sorpresa en vista de lo que pienso de la iniciativa. Este evento fue realizado el 17 del pasado mes de agosto, en colaboración también de Gabriela Pineda activista de los derechos de la mujer en el país.

La conversación de este evento se direccionó a contemplar qué iniciativas pueden implementarse para solventar los problemas de las mujeres en Venezuela, además de cómo la situación actual puede afectar el tema de la violencia de género.

 


Las notas del webinar pueden leerse en la página de Cosmopolita.

Medios invisibilizan a la mujer en la crisis de Venezuela

Venezuela: “Es una deuda que se tiene que saldar”


 

Considero que la problematización de la situación actual de Venezuela en relación con ciertas problemáticas (en este caso con el género),  es algo que debe ponerse en práctica, y especialmente desde dentro. Estamos en una situación que amerita pensarnos desde una perspectiva crítica, cuestionarnos sobre nuestra historia, identidad y relaciones sociales, para evitar ser víctimas de los rumores internacionales y buscar soluciones.

En el caso de las políticas de género, creo, existen dos grandes discursos. Uno que visibiliza a Venezuela como “Estado feminista”, y el cual no traspasa (como muchos otros ejemplos) los decretos o lo dicho en una ley, puesto que en la práctica se reproducen las mismas estructuras de opresión.

Y, por el otro lado, está el discurso de la Venezuela en crisis para la cual el problema político parece ser el único que existe, y se desmeritan las iniciativas que puedan tener las minorías para su reconocimiento, al punto que he escuchado decir, que qué importan las mujeres o la comunidad LGBTI, o cualquier movimiento para la lucha de la igualdad si lo que hay que hacer es cambiar quienes gobiernan…. Aunque me desvíe, permitanme decirle a quienes piensan así que no ven más allá de sí mismos y entonces el problema parece seguir siendo que solo importan algunos y algunas para mantener el statu quo.

Ser mujer, tanto aquí y en otros países, es algo bastante complejo de definir, y creo que depende de las experiencias de cada una. Si me preguntan ahora mismo, en Venezuela, esto implica lidiar con modelos de belleza inalcazables que se reproducen en el imaginario social año tras año en un concurso de belleza que ha pasado a ser marca de identidad nacional, implica también luchar en espacios académicos y laborales para el reconocimiento y respeto de un punto de vista femenino sobre los saberes y haceres, por hacer entender que las mujeres tenemos algo en la cabeza y no estamos ocupando espacios por algún favor sexual, y esto solo por decir algo con lo que puedo sentirme identificada. Agradecemos la ventana y esperamos que todas nos podamos ver reflejadas de alguna forma en este trabajo!!!

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