¿Qué implica estudiar antropología?

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A pesar de que podamos dar una definición –como en nuestro primer post– uno no entiende realmente de qué se trata esta disciplina hasta que te acercas a ella y la experimentas a profundidad. La antropología nos brinda herramientas no sólo para investigar y analizar a las sociedades y sus culturas sino que, inevitablemente, también para razonar nuestra vida cotidiana. Por eso queremos con este post, exponer qué significó estudiar Antropología para nosotras.

  1. Aprendes a relativizar todo, entiendes que las sociedades no son iguales, que las culturas, la forma como significan y entienden al mundo es particular para cada cual. Un acontecimiento puede ser interpretado de manera distinta por cada comunidad. Y por más que los centros de poder busquen la homogeneización, la diversidad siempre prevalece.

  2. Relacionado con lo anterior: entiendes que no todo es como lo has conocido hasta ahora. Es una de las cosas más fuertes de afrontar: tu educación, costumbres, arraigos, modos de ver las cosas, sentir y actuar, no tienen sentido fuera de tu propia cultura y son construcciones. Se te puede caer tu mundo personal.

  3. Sin embargo, te conoces mejor a ti misma al poner ciertas cosas en perspectiva. Te vuelves empático en el mejor de los casos, pero también puedes amargarte mucho y retrotraerte, pero al final del día entrar en conflicto con una misma es un aprendizaje enorme.

  4. Comprendimos que las sociedades son dinámicas, no existen ni han existido fenómenos sociales, instituciones, estructuras, etc. que no hayan surgido en un contexto determinado, se hayan modificado con el tiempo y hayan desaparecido –o vayan a desaparecer- en algún punto. Todas las sociedades son como son hoy en día en consecuencia de los procesos que han formado su historia. Y por más que se busquen mantener iguales, las sociedades son cambiantes.

  5. Empiezas a simpatizar con los Otros. La empatía, nos parece, es una de las facultades más hermosas que brinda esta carrera. Al entender las diferencias –o al intentarlo- entendemos sus problemáticas. Por eso uno se siente en la necesidad de defender y militar en pro de los históricamente oprimidxs, de los subalternxs y más desfavorecidxs.

  6. La antropología se transforma en unos cristales delante de tus ojos, después de habértelos puesto quedan adheridos a tu cerebro. Empiezas a razonar e interpretar tu cotidianidad a través de esos lentes, te ayuda a comprender sucesos y procesos tanto extraordinarios como ordinarios de tu vida diaria, y aunque no quieras, el impulso es más fuerte que una misma.

  7. No hay ningún fenómeno social que sea ajeno a la antropología, podemos razonar y opinar de prácticamente cualquier cosa. Y en ocasiones, uno tiene la necesidad de hacerlo, entonces, podemos parecer molestas y cuando nos abstenemos de opinar, sentimos una frustración interna.

  8. Nos volvemos súper choconas, siempre le llevamos la contraria a todo, cuando vamos a charlas, foros, congresos, conferencias, etc. siempre le vemos la pata coja a algo, cuestionamos y criticamos cualquier cosa, pero como dijimos en el punto cuatro: es más fuerte que una.

  9. Te cuestionas la importancia de los saberes que vas aprendiendo. Aunque suene contradictorio, mientras más te embulles en la antropología y más le encuentras sentido, más te preguntas su “para qué”, aunque sabes que vivir en constante esquizofrenia disciplinar no sirve de mucho, pero no puedes ir por la vida intentando “salvar al mundo”.
  10. Por último, para bien o para mal, todas estas facultades pueden volverte loca, podemos desvelarnos toda una noche discerniendo sobre algún acontecimiento que vimos mientras caminamos en la calle. Cualquier cosa, que para muchas personas pueden parecer pequeñeces y no le prestan mayor atención, para nosotras representa pensar una infinidad de posibilidades, que en muchas ocasiones resultan en un agotamiento cerebral innecesario. Por consiguiente, puede volverse angustioso para nuestra salud espiritual tantas preocupaciones, y devenir en depresiones momentáneas o más extendidas.

En fin, es a través de estas herramientas que nos animamos escribir en este blog; hablamos de elementos de nuestra cotidianidad, así como eventos extraordinarios, procuramos militar en favor de los históricamente oprimidxs, protestamos contra la explotación del Arco Minero, o damos una humilde opinión sobre el tema de género, entre otras cosas que queremos expresar.

Con este post no pretendemos hacer una generalización, es decir, sabemos que nuestra forma de vivir la antropología no es la misma para todxs quienes han decido incursionar en ella. Es solo nuestra visión de esta hermosa carrera, la cual, no podríamos negar que nos cambió la vida (para bien o para mal).

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. El que frao dice:

    Son extremadamente androcentradas, un antropologx es inclusivo. Su léxico no apuesta a la traducibilidad de ideas. Y si es por relativizar…. la sociología también lo hace, la psicología, el trabajo social, etc, etc. Reinas el relativismo no es solo de la antropología, es un corriente de pensamiento, permea mucho otras matrices epistemologicas.
    Deberían comenzar por deconstruirse a ustedes mismas. Cuál es el piso para una visión tan limitada y poco distintiva de la antropología?
    Acaso no hay antropologxas que en ves de ir contra el sistema, buscan mecanismos discursivos para postergarlos?

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    1. nos parece que tu afirmación sobre nuestro androcentrismo no es válida, puesto que intentamos por nuestra propia formación ser lo más inclusivas posible. Al escribir sobre nuestra cotidianidad, precisamente buscamos la traducibilidad. Por otro lado, el blog ha sido un ejercicio para deconstruirnos a nosotras mismas, aunque deconstruirse completamente es falso y no creemos que sea posible para nadie. Por otro lado, sabemos que el relativismo es una escuela de pensamiento que si bien otras ciencias sociales pueden optar seguir, en la antropología es estructural. Finalmente, sabemos que hay muchos antropologxs que deciden seguir el sistema por eso dejamos muy claro que esta es NUESTRA forma de vivir y practicar la antropologia. Gracias por tu comentario. Un abrazo

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  2. Carmen Cristina dice:

    una carrera preciosa que te abre la mente a un mundo de infinidades no sospechadas! Lindo articulo. Saludos

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    1. exactamente! gracias por tu comentario
      Un abrazo!

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