Sobre la ciencia en Latinoamérica: Refutación de Ludovico Silva a Mario Bunge

Les quise traer un extracto de un ensayo del filosofo venezolano Ludovico Silva -a mi parecer uno de las más importante de nuestra historia- en donde refuta a el físico y filosofo argentino Mario Bunge, sobre su interpretación del atraso en la ciencia latinoamericana.

ludovico Silva
filosofo venezolano Ludovico Silva

 

Les muestro este texto puesto que, a pesar de haber sido escrito en 1987, sigue teniendo vigencia y pertinencia para las sociedades latinoamericanas y caribeñas.

Si les gusta, espero que puedan leer a este espectacular autor como lo es Ludovico Silva


 

<<(…) La diferencia entre ideología y cultura es fundamentalmente analítica, pues en la síntesis real ambas se entrecruzan, y así puede haber una cultura ideologizada o una ideología disfrazada de cultura. Pero lo interesante reside en que analíticamente podemos diferenciarlas, de modo que el papel o el fin del arte resulten contrapuesto al de la ideología mercantil, o el papel de la ciencia resulte contrapuesto al de la ideología (…) El caso de los científicos si es peor, porque hoy en día hay demasiada ciencia ideologizada, como por ejemplo la llamada “psicología científica” que secretamente esta al servicio de la creación de motivaciones y lealtades hacia el mercado; o la física atómica, de cuyos resultados no pueden seguir desentendiéndose de los científicos o haciéndose los locos, como aquellos oficiales nazis que “sólo cumplían una orden”.

¿Por qué deben -se pregunta Bunge en su artículo- arrastra tantas dificultades los científicos en los países hispánicos? No puede decirse que el subdesarrollo científico de esas naciones se deba a su atraso general, porque este se debe en parte aquél”. Esta primera declaración resulta sorprendente, o difícil de entender. En efecto, si el subdesarrollo científico no se debe al atraso general, sino que este atraso se debe e parte al subdesarrollo científico, entonces ni el atraso general ni el subdesarrollo científico tienen remedio alguno. Se me dirá que si se supera el subdesarrollo científico también el atraso general. Pero como el desarrollo de la ciencia en un país no puede lograrse a partir de la nada, sino a partir de ciertas condiciones históricas, entonces es falso que el subdesarrollo científico no se deba en modo alguno al atraso general. Ya lo hemos dicho antes el desarrollo del hombre, en cuanto a tal, en unas condiciones materiales dadas, es la condición para el desarrollo de sus ideas, de su cultura y de su ciencia. ¿Qué le vamos a hacer si esto es así? Por más idealista, logicista y poco materialista que seas (como creo que es el caso de Bunge), nadie en su sano juicio puede pretender que la ciencia o las ideas se desarrollan sin el desarrollo material del hombre que inventa esa ciencia o esas ideas. Es posible, sin duda, que un país poco desarrollado surja una teoría científica desarrollada; tal es el caso, por ejemplo, de algunos descubrimientos en nuestros países, el cuchillo de diamante de Fernández Morán, o el riñón artificial con mayor eficacia y menos costo; también es cierto que el descubrimiento de una vacuna contra la lepra es una obra genuina de un científico venezolano como el Dr. Jacinto Convit, al que debería habérsele otorgado el Premio Nobel por un premio que puso fin una enfermedad milenaria.

 


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Mario Bunge
Físico y filosofo argentino Mario Bunge

Pero también es cierto que nuestro atraso o subdesarrollo, que no es por cierto un fenómeno circunstancial o coyuntural que puede superarse fácilmente sin efectuar una transformación a fondo del sistema social, del cual es componente estructural, impide que esos esporádicos descubrimientos alcancen la debida difusión y sean tenidos en cuenta por la comunidad científica internacional. Es más: la dependencia que implica el subdesarrollo, implica también que tanto la difusión de nuestra ciencia como su propio desarrollo se vean sometidos a voluntad de los países desarrollados como quienes pueden a su antojo cooperar material científicamente para ese desarrollo nuestro, o bien suministrar facilidades económicas y transferencias de tecnología quedándose ellos con los beneficios económicos y lo que es peor, con el secreto de esas tecnologías, lo que nos convierte en meros usuarios de una tecnología y una ciencia cuyo mecanismos internos nos son desconocidos. Es esto ultimo lo que suele ocurrir, y no sabemos cuál es el mecanismo de esos aparatos que importamos a costos altos, y cuyo mantenimiento y eficacia se reducen al mínimo pues los exportadores se quedan con el secreto científico del mecanismo y no nos envían los aparatos capaces de mantenerlos si no los pagamos con oro.

Por otra parte, esto hace que hombre con vocación científica como Bunge, se vean obligados a exiliarse, donde aprendan in situ los métodos científicos, tienen facilidades económicas, además, aprenden a expresarse en inglés, que se supone es la lengua internacional de la ciencia. El problema es que estos científicos sin quererlo tal vez, se comprometen casa día más con las políticas científicas -y otras políticas también- de aquellos países que los acogen. En todo caso, es preciso admitir que el atraso general o “subdesarrollo” (pese a lo horrendo del vocablo) porque ya existe teoría del subdesarrollo  formulada por científicos sociales latinoamericanos, si es causa eficiente de nuestro subdesarrollo científico y dependencia tecnológica. Y así caemos otra vez en el maldito materialismo, que tanto parece molestar al profesor Bunge.

Yo pienso que nuestros hombres con vocación científica deben en lo posible formarse en países donde la ciencia ha alcanzado un alto grado de desarrollo; sería inútil pretender lo contrario, porque caeríamos en un provincianismo o patriotismo absurdos. Pero también pienso que, una vez alcanzada esa formación, nuestros científicos deben regresar a su país subdesarrollado para aplicar prácticamente sus conocimientos en beneficio del desarrollo social, o si quieren, para dedicarse a la investigación pura. Pienso que deben escribir en castellano o portugués, que son lenguas que abarcan un inmenso abanico de pueblos y que solo necesitan un poco de creatividad científico- lingüística para ponerse al nivel de otras lenguas mas precisas y ricas en terminología científica, que hoy generalmente calcamos o traducimos malamente del inglés(…)

 


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Bunge identifica tres causas del atraso de la ciencia en las naciones hispánicas: “la escasez de medios o su mala administración, la inestabilidad política y la prepotencia burocrática”. Todo estaría muy bien si no fuera porque Bunge añade: “los tres factores son autóctonos: tienen poco que ver con la dependencia respecto de los países centrales y mucho que ver con la ideología que desprecia la razón y la libertad intelectual, al par que se ensalza con la autoridad militar y burocrática”. Cuando Bunge habla de “ideología” se refiere a la hispánica la que vino con la conquista y la colonización. Por supuesto, sigue existiendo esa ideología hispánica y hasta podemos admitir que se ha vuelto “autóctona” en la medida que la sigamos teniendo como ideología, producto histórico (…) No está, pues, en nuestro destillo el ser subdesarrollados, ni la ideología hispánica es algo que no se pueda superar.

No se comprende muy bien esta manera de expresarse. Parece que Bunge admite la dependencia con respecto a unos países que él mismo llama “centrales”, lo cual es correcto; pero afirmar que nuestro subdesarrollo científico y social no tienen anda que ver con aquella dependencia , es más o menos lo mismo que afirmar que nuestro subdesarrollo es “independiente” con respecto a unos centros de los cuales somos “dependientes”. El hecho de hablar de países “centrales” implica la existencia de unos países periféricos que son dependientes en todos los sentidos: económicamente y culturalmente, y por lo tanto, científicamente. Lo cual le viene a dar la razón a la teoría de raigambre marxista del subdesarrollo como dependencia estructural de los países periféricos con respecto a las metrópolis desarrolladas ¿Esta Bunge dispuesto entonces a admitir esta teoría? Por supuesto que no, pero ello es, a condición de tener que admitir en su postura una autentica contradicción>>.

 


 

El articulo originar fue publicado en:

Silva, L. "El aparente dilema entre cultura científica y cultura humanística (Refutación a Mario Bunge)". En: La interpretacion femenina de la historia y otros ensayos. Caracas: Fundarte (pp.47-88)
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