Los nuevos cambios económicos implementados en Venezuela

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Anclaje recuperador. El anclaje del Bolívar Soberano al Petro es la médula del ordenamiento monetario explicado por el Presidente. En ese sentido, aclaró nuevos detalles sobre el tipo de cambio que comenzará a regir la economía venezolana. Primeramente se fija el valor del Petro acorde al precio de la cesta venezolana de petróleo, unos 60 dólares por unidad, precio que será además “oscilante”.

Por otro lado, el precio inicial del Petro en Bolívares Soberanos será de 3 mil 600. El presidente Maduro señaló que el Petro tendrá un rol como “unidad de cuenta fluctuante para fijar el valor del trabajo y precio de los bienes de consumo”.

El resultado esperado en este tipo de anclaje es que se establezca una referencia cambiaria “de inicio” que pueda desarrollarse mediante un nuevo sistema y tipo de cambio dinámico, como medida de contención y desaceleración del dólar paralelo y sus derivaciones hiperinflacionarias.

A diferencia de otros modelos de “Caja de conversión”, implementados por otros países que establecen una paridad entre la moneda local frente al dólar, demandando al mismo tiempo un doloroso endeudamiento externo para poder colocar a disposición la divisa norteamericana, Maduro asume el uso de la criptomoneda venezolana Petro como un factor o unidad contable, haciendo de su propuesta de anclaje un sistema de “Caja de conversión” con la facultad de poder emitir el criptoactivo venezolano a discrecionalidad, y que este pueda consolidarse como referencia y factor de convertibilidad monetaria.

En efecto, el precio de arranque del Petro guarda similitud con el precio del dólar paralelo al momento de los anuncios, en clara coherencia con la medida anteriormente efectuada de derogación de la Ley de Ilícitos Cambiarios y en un intento de abrirle paso al nuevo sistema cambiario mediante un referente atractivo para conformar un mercado de divisas en la economía venezolana.

Sistema de subasta de divisas. Maduro señaló la existencia de un solo tipo de cambio fluctuante anclado al Petro. Sobre esto explicó que en los próximos días dará más detalles. No obstante, anunció el relanzamiento del sistema de subasta de divisas DICOM, mediante “tres subastas semanales de divisas convertibles con la meta de llegar en 60 días a cinco subastas semanales”.

También habló del aumento de autorizaciones para nuevas casas y agentes cambistas en territorio venezolano, para acelerar los procesos de compra y venta de divisas y crear mecanismos abiertos para el desarrollo de esa actividad. Por otro lado, la tasa DICOM regirá los sistemas de captación de remesas. A su vez, se prevé que las remesas captadas por las casas de cambio vayan a alimentar el sistema DICOM.

Evidentemente, los anuncios en este ítem intentan crear condiciones de ruptura del “hábitat” que consolida al dólar paralelo, es decir, ante la ausencia de un mercado abierto de divisas. Éste se ha desarrollado a expensas de la ausencia de mecanismos oficiales de compra de divisas, ilegalidad, incertidumbre, escamoteo y especulación. La medida está claramente conectada con la derogación de la Ley de Ilícitos Cambiarios, cuestión que facilita en esta coyuntura el rediseño de una nueva estructura cambiaria, hecha acorde a las imposiciones propias del dinamismo de un sistema monetario en turbulencia y reacomodo.

Es indispensable señalar la incertidumbre que signa el sistema de subastas en referencia a la base de recursos para poder hacerlo. Frente a una avidez enorme de divisas, el Estado espera colocar una nueva base de recursos compuesta mediante capital colocado por el Estado, particulares, nuevas inversiones para el país y remesas. Maduro vuelve a subrayar la superación del modelo rentista que históricamente coloca al Estado como único oferente de divisas.

Rediseño de la política fiscal y tributaria. En esta importante materia, el Presidente reseñó la degradación y desmontaje de los sistemas habituales de financiamiento interno. Ante la caída del precio petrolero, la coyuntura económica, la inflexión monetaria y la ausencia de una tasa cambiaria oficial acorde al momento económico, el Estado ha recurrido a la emisión monetaria o monetización del déficit fiscal para maniobrar la crisis. Cuestión que, según muchos analistas de la cuestión económica, ha servido de insumo para acelerar procesos inflacionarios. Según Ecoanalítica, el déficit fiscal es acorde al 20% del Producto Interno Bruto.

Maduro ha propuesto una rectificación. Denominó “Déficit fiscal cero” a un marco de prácticas de disciplina fiscal y cese de la emisión de dinero inorgánico “sustentando la emisión basada en la producción del país”.

En materia tributaria, se refirió a la desfiguración de los sistemas convencionales de tributos nacionales y la necesidad de apalancar el financiamiento de la hacienda por vía de impuestos (factor conectado al cese de la emisión). Señaló que entregará a la Asamblea Nacional Constituyente un conjunto de leyes para mejorar la recaudación de tributos internos. En esa materia anunció que se pechará los bienes suntuarios, se incrementa la alícuota del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en cuatro puntos porcentuales para llevarlo a 16%, manteniendo las exenciones en bienes y servicios esenciales.

Se cambiará la periodicidad de impuesto al fisco de quincenal a semanal, “para que ese dinero entre a las arcas y se convierta más rápido en inversión social”. El Impuesto Sobre la Renta (ISLR) también varía para las ventas diarias de los contribuyentes especiales en 1%, y para el sector financiero y asegurador será del 2%. Este grupo de contribuyentes es el foco de captación de tributos, donde están los que mayores ingresos tienen. Además, se fija el pago de anticipos mensuales del ISLR de 0,5% al 2%.

Transporte y aumento de la gasolina. En línea con los anuncios previos, se extiende el censo preparatorio por un periodo de 10 días hasta el 30 de agosto, a los fines de que todos los censados puedan contar con el mecanismo de Carnet de la Patria para contar con el subsidio directo, nueva modalidad de subsidio de la gasolina.

Maduro señaló que del 1 al 20 de septiembre explicará al país cómo el aumento de la gasolina se instalará “de manera gradual” así como los sistemas de pago de subsidio. Esto se iniciará en estados fronterizos, como Táchira o Zulia, “para generarle un ahorro al país de 10 mil millones de dólares al año”, si esto logra darle un revés al contrabando de combustible.

Anclaje recuperador del salario y restitución de los sistemas de precios. Sin duda, el anuncio más importante y comentado del Presidente apunta a la recuperación del salario de la clase trabajadora, no tanto por su importantísimo ajuste nominal, sino por la necesidad de restituir los sistemas de precios bajo condiciones de “equilibrio”, reseñó el mandatario. “Se ha diseñado un esquema salarial que conduce de manera directa a una recuperación del poder adquisitivo denominado Anclaje Recuperador”.

El salario mínimo, pensiones y base de salario para todas las tablas salariales queda fijado en medio (½) Petro, es decir, 1 mil 800 Bolívares Soberanos. El Estado dará un paliativo, un “bono de reconversión económica” o de “adaptación” de 600 Bolívares Soberanos a 10 millones de beneficiados del Carnet de la Patria.

Para contener el impacto inflacionario regularmente adjudicado a los ajustes salariales, el Estado asumirá el diferencial de la nómina de las pequeñas y medianas empresas durante 90 días. Intentando de esa manera eludir los desmadres especulativos asociados a los ajustes salariales y políticamente adjudicados al ejecutivo.

Tan relevante como es el ajuste salarial, el ejecutivo espera restituir un sistema de precios mediante su política de anclaje. El “Plan 50”, o sistema de precios acordados sobre 50 rubros esenciales, irá anclado al Petro. “Todos los precios están dolarizados, entonces yo petrolizo los salarios”, sentenció.

El ajuste sostenible, mesurado y justo de los sistemas de precios es, para el ejecutivo, la médula de contención de los estragos de la crisis en las rutinas económicas en la población, por lo tanto es un factor sustantivo no sólo en la recuperación del salario real, espera además superar la sensación de desasosiego y de “crisis imparable” que predomina en grandes sectores populares vapuleados por la crisis.

El sentido de “protección al pueblo” por vía de la restitución salarial es otro denominador económico del chavismo, distanciándose de la lógica neoliberal que, por el contrario, impone el congelamiento salarial y la precarización del trabajo.

 


Publicación original: Aclaratorias sobre los últimos anuncios económicos del presidente Maduro. Agosto 18 de 2018, 12:15 pm

 

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