¿Qué son los museos comunitarios?

ancient-2179091_640

Quiero explicar que son los museos comunitarios como una alternativa museistica para las comunidades del modelo hegemonico impuesto desde Europa y sus estandares estéticos y científicos.


 

En el pensamiento Occidental, el conocimiento sobre el pasado ha cambiado dependiendo de los intereses históricos, culturales, políticos del momento. Cualquier  concepción del pasado se ve reflejada en el desarrollo de los museos, los cuales adquirieron la estructura que actualmente conocemos a partir del siglo XVIII.

Su desenvolvimiento ha estado vinculado desde un principio a la expansión imperialista, buscaban patrimonios de diversos orígenes para evidenciar su poderío universal. De igual forma, América, especialmente Estados Unidos, buscaba asemejar este patrón, pero incorporando el arte contemporáneo e industrial. Posteriormente, como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, nació en Europa la necesidad en la gente de reapropiarse de su identidad, dándole a los museos un papel preponderante para este propósito, para el resguardo y estudio de su patrimonio histórico-nacional, así como para la educación de sus usuarios(as)

En Sur América, se ha buscado reproducír el modelo hegemónico europeo, tanto en su interpretación del pasado como en el quehacer museístico, no obstante, aunque parecieran imitaciones de los europeos, están, en realidad muy marcadas por las variaciones que esos modelos sufrieron en Norteamérica.

Con esto, entendemos que el quehacer museístico deviene de una tradición que nace en Europa y se propaga por todo Occidente. En Suramérica el museo era un centro para mostrar el pasado “glorioso” de la “humanidad”: el greco-romano, y no el propio de la región. Sí, se llegaba a exhibir colecciones etnográficas o arqueológicas, se esgrimía un discurso que anteponía lo moderno contra lo tradicional, lo de ellos(as) ante lo de nosotros(as). En este sentido, la dependencia a los valores europeos, impulsó el desarrollo de un discurso desvinculado de las necesidades de sus habitantes, el cual, no buscaba identificarnos y enorgullecernos con nuestra culturas pasadas ni presentes, sino fomentar un modelo colonialista creado desde afuera y reproducido desde adentro.

Particularmente en Venezuela, durante estos últimos años, el discurso histórico oficial ha buscado resaltar el periodo independentista y republicano, llevando a establecer prioridades y preferencias en las intervenciones de los sitios históricos. La atención hacia el patrimonio arqueológico prehispánico en muchas oportunidades ha quedado de lado, con respecto a las casas, iglesias y fortificaciones republicanas que han sido los de sitios de valor patrimonial más atendidos.

 


te puede interesar: ¿Qué es la antropología?

 

Nuestra historia nacional prehispánica, sólo pueden ser contadas a través de los restos materiales que han sobrevivido hasta nuestros días, es decir, el patrimonio arqueológico suele ser la única manera de acceder a estas temporalidades. Estos materiales dan cuenta del horizonte cultural habido en este territorio desde al menos 14 mil años, nos muestran parte la diversidad cultural, los desarrollos tecnológicos, y constitución de las relaciones políticas y sociales dadas en la región.

Si bien, la mayoría de ellos se encuentran resguardados en nuestros museos nacionales, lo que permite el acceso para su investigación, no se ha utilizado todo el potencial divulgativo que pueden brindar. Por el poco énfasis de la historia nacional hacia estas épocas, ausencia de especialistas en el área arqueológica, falta de recursos para financiar exposiciones y las discusiones sobre cómo representar y valorar los procesos sociales pasados.

Por esto, el pensamiento eurocéntrico todavía se ve en nuestras exposiciones, seguimos presentando de una manera melancólica a las sociedades indígenas, las sacamos de su contexto y las desvinculamos del espacio social e imaginario de la cotidianidad citadina. Por lo tanto, terminan sólo representando realidades fragmentadas y no se muestran como epistemología, saberes y culturas diversas. Evitando las posibles reflexiones sobre las dinámicas socioculturales dadas en el país en épocas pasadas y menos aún las sucedidas en el presente.

A pesar de esta situación, a partir de los años 70, comienza un movimiento conocido como Nueva Museología, el cual crítica y cuestiona la posición pretensiosa y exhibicionista del museo para definirlo como una institución que debe existir para su público: las comunidades.

Para Sur américa, el congreso más importante organizado fue la Mesa Redonda de Chile en 1972, en la cual se define la Nueva Museología y su vigencia e importancia en la región. Siendo este, uno de los territorios más interesados en hacer participar a las comunidades en el cuidado del patrimonio y en las decisiones de los museos.

Las características principales de esta propuesta son:

  • el museo debe obrar en consenso con la comunidad inmediata en base a sus necesidades e intereses.
  • Las colecciones pasan a concebirse como patrimonio, por lo tanto, deben reflejar el pasado y el presente, incluir piezas arqueológicas, etnográficas, artísticas, artesanales, etc. y en constante renovación.
  • Deben ser un centro que se encargue de democratizar la cultura y educar a la población como medio para afianzar la identidad regional y nacional,
  • Debe promover la diversidad cultural para la construcción de modelos de desarrollo social, económico y político propios de nuestros pueblos.
  • Debe estar integrado no sólo por personal especializado en el área museística, sino también en diversas áreas de saber relacionados con las colecciones resguardadas, así como individuos provenientes de la comunidad.

Con este proceso nace en Latinoamérica, lo que se conoce como museos comunitarios. Estos están caracterizados por ser una iniciativa de la comunidad, quienes al querer rescatar y preservar su patrimonio, se organizan para su creación, desarrollo y mantenimiento, el cual depende la mayor parte de los recursos de la propia comunidad, y en algunos casos, las instituciones y el Estado colaboran con estos, para su preservación.

Por consiguiente, esta propuesta es una alternativa decolonialista, a la tradición museística europea. Postulamos el museo como un centro de difusión y educación que debe construir discursos propios de su región, respondiendo a las necesidades nacionales y regionales particulares. Es decir, que ayude a fortalecer el afecto de los pueblos por su propia cultura, sin buscar asemejarse, ni igualar a las sociedades foráneas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.