Lo que nos ha enseñado la Crisis en Venezuela

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Comienzo escribiendo que, con este post, no es que este contenta con la situación que está padeciendo Venezuela actualmente, muchísimas personas están sufriendo y sobreviviendo su día a día. No obstante, sí considero que hay varias cosas que está guerra económica nos ha enseñado a los golpes, pero que considero son positivas para la reconstrucción del país. O por lo menos me han ayudado en mi vida cotidiana y me han enseñado mucho como persona.


 

Soy consciente que cada quien está viviendo la crisis de maneras distintas dependiendo de sus particularidades. En definitiva, mucho de lo que voy a exponer a continuación viene desde una perspectiva muy personal, por lo que no todos y todas estarán de acuerdo conmigo. Sin más nada que agregar, aquí vamos:

  • Nos ha enseñado a valorizar las cosas: Venezuela cuando tuvo su momento de “gloria”: la gran entrada de dinero, éramos el ejemplo más fiel de la cultura del usar-tirar. La población compraba de todo rápidamente y lo desechaba igualmente rápido, entonces, al perder esas facilidades, muchos y muchas han aprendido a cuidar lo mínimo que tengan porque adquirir algo nuevo es muy difícil y sale muy costoso.
  • No despilfarrar los alimentos. En mi rápido sobrevuelo por Colombia, llegue a recordar como se vivía en mi país anteriormente: Las personas se comían la mitad de las cosas y luego lo botaban (causándome mini infartos); yo veía las basuras llenas de alimentos casi enteros, siendo lo más normal del mundo para estas personas. Ahí aprendí que, el cuento que siempre usan nuestros padres y madres para invitarnos a comer: “los pobres niño y niñas de África desearían comer la mitad de lo que tú rechazas”, no sirve de nada, si no lo vives, no te lo crees realmente. En fin, este tipo de cosas son casi impensables en Venezuela, la comida se ha vuelto muy preciada para la mayoría.
  • Trueque: Puesto que adquirir cosas nuevas es muy difícil, las personas hemos optado por otras vías de adquisición, como por ejemplo el trueque. Aunque esta es una práctica milenaria y se sigue utilizando en todas partes del mundo, la población venezolana ha conseguido en esta una manera resolver necesidades cuando los productos están muy caras o no se consiguen. Se intercambian desde artículos de primera necesidad como comida, medicina y productos de aseo personal; pasando por ropa, artefactos electrónicos, maquillaje, etc. hasta servicios (tú me destapas las cañerías y yo te reparo el teléfono).

Y si bien, hay personas que lo hacen de manera ocasional o esporádica, existen contextos dónde han trascendido la mera contingencia: hay personas que se dedican a esto, se volvió su manera de vivir, asimismo, hay grupos que se han organizado entorno a esta dinámica como medio de desarrollo comunitario, siendo una alternativa a la mercantilización de la adquisición.

 


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  • Reciclar y reutilizar: todo es aprovechable, cosas que antes nos parecían inservibles o desechables tienen ahora otras proyecciones. Esto de alguna manera ha aumentado y revalorizado muchos tipos de labores. Hay más zapateros(as), costureros(as), más personas han aprendido a reparar electrodomésticos o cualquier artefacto en general. Las cosas que uno tenía llevando polvo en la despensa se vuelve a introducir en el circuito económico ya sea vendiéndolo o reutilizándolo.
  • Ingeniárnosla para buscar alternativas: sin sonar repetitiva, la búsqueda de alternativas ha logrado el surgimiento de ideas nuevas para todo tipo de situaciones. Por ejemplo, la apertura de negocios en donde el reciclaje se vuelve su eslogan: los utensilios, la estética y todo lo demás, se construye a través de la reutilización de muchas cosas que antes hubiese sido impensable. Otro ejemplo, sería un zapatero de mi ciudad que en vez de coserle suelas nuevas a los zapatos –que sale mucho más costoso– les coloca unas sobresuelas de cauchos dañados, y son mucho más resistente que cualquier suela convencional. Por otro lado, hay personas que se instruyeron para reparar bombillos ahorradores –que se han vuelto muy costosos– entonces, con 3 bombillos puedes reparar uno, ahorrando dinero y recursos.

Otra situación que nos ha obligado a buscar alternativas, es en la exploración de medicinas naturales para curarnos de cualquier enfermedad, puesto que es difícil conseguir ciertos medicamentos o sino son muy costosos. Antes, hubiese sido impensable emplear hierbas, frutas, semillas, etc. como sustituto de un fármaco industrializado, pero ahora se ha vuelto cada vez más cotidiano. Esto debe ser un golpe duro para la industria farmacéutica. No obstante, es importante señalar que existen muchas escenarios en donde no se conoce medicina natural que pueda curar el mal en cuestión; no todas las emergencias se pueden solventar a través de estos medios, lo que ha provocado la desesperación de muchas familias venezolanas.

  • No sobrevalorar lo material: los bienes materiales no significan lo mismo que antes. Este punto es muy personal, porque reconozco que muchas personas no han cambiado esto y sigue siendo un problema estructural de nuestra sociedad. Ya no importa mucho si la ropa es usada, o si tienes un reloj o colonia de marca. Ya no se le presta atención a las marcas nuevas –todas extrañas– que aparecen en el país con tal de que cumpla su cometido. No como en otros países que tienen un abanico infinito de marcas para un solo rubro (realmente innecesario).

 


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  • Menos daño al ambiente: todo esto tiene consecuencias directa o indirectas que para mí, son súper importantes para la naturaleza. Aunque capaz me tachen de exagerada e idealista, el hecho de aminorar nuestro consumo en banalidades, la reducción de las importaciones, el reciclaje, etc. hacen de alguna manera u otra, desechemos menos, depravemos menos recursos y energía, tanto natural como humana.

Me podrían argumentar que eso sería insignificante en comparación a los países más despilfarradores del mundo pero, me atrevería a contradecirlo puesto que Venezuela fue por mucho tiempo el país más consumidor de Latinoamérica.

Un ejemplo de esto que acabo de mencionar, es la reducción drástica de la utilización de bolsas de plástico –que bien sabemos son súper contaminantes. Hace tiempo leí que Chile iba a implementar la prohibición del uso de bolsas plástica –me reí– en Venezuela ya se está haciendo sin que sea una prohibición, debido a que sale muy costoso para las tiendas, supermercados, etc disminuyeron su uso o lo anularon por completo. Hubo un momento en el cual si tú no te llevabas tus bolsas te tenías que llevar tus productos en la mano. Para mí esto no fue un problema puesto que en mi casa tenemos una alacena llena de bolsas que mi papá ha guardado históricamente. Esto obligo, primero, a las personas de llevar sus propias bolsas o de utilizar bolsas ecológicas. Y segundo, las tiendas a minimizar su uso. Esto –asumo– tuvo que reducir la producción de bolsas y su importación, bien sea el caso.

  • Vivir de verdad lo que tanto se escribe: Desde hace mucho tiempo, muchos pensadores(as), ecologistas, etc. han señalado la urgencia de modificar nuestros hábitos de consumo proponiendo alternativas o diciéndonos como deberías actuar, ya sea para construir una alternativa social al sistema capitalista mundial o ya sea para la salvaguardia de la naturaleza en peligro de extinción. Sin embargo, la mayoría de quienes escriben esto no han implementado nada de lo que dicen, seguramente, ni siquiera han visto alguna experiencia que se asemeje. De igual forma, las personas que los leen y los pregonan en cada momento, tampoco han intentado vivir de esta manera. Para bien o para mal, los venezolanos(as) lo estamos haciendo, algunos(as) más conscientemente que otros(as). Yo personalmente, estoy en un proceso de internalización constante, combatiendo conmigo misma muchos hábitos e ideas que poseía anteriormente. Así que considero, que nosotras(os) tenemos mucho más que enseñar que muchos “intelectuales” en el mundo.

Con todo esto –yo personalmente— me siento algo satisfecha porque pienso que por lo menos, algún granito de arena estamos colocando en este reloj de arena que se vacía hacia la desaparición de la vida en el planeta. Lo que en verdad anhelo es que cuando salgamos de esta situación, lo aprendido en estos años nos ayude en la construcción de una mejor sociedad y país, y no pase desapercibido en nuestro ser.

Pero, como no todo puede ser tan bueno, también existe su lado negativo, en otra oportunidad escribiré de como la situación del país ha pervertido a muchísimos venezolanos y venezolanas, sacando lo más infame de ellos(as) y haciendo que vivir esta crisis sea peor de lo que pudiera ser.

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