¿Qué es la antropología?

antropologia

La antropología se entiende como una ciencia social que, en su sentido más amplio, estudia al ser humano de manera holística. Sin embargo, se nos hace necesario dar un esbozo de cuál es nuestra visión sobre la antropología. Por motivos históricos, en el desarrollo de la disciplina, su estructura interna está dividida en cuatro áreas de conocimiento especializados en ciertos aspectos de la existencia humana que, aunque se separen, están intrínsecamente relacionados.

En primer lugar, tenemos a la antropología social, como el pilar central de esta ciencia que se encarga de entender e interpretar las diversas sociedades vivas dentro de sus particularidades; la antropología física o biológica que estudia el cuerpo y la variabilidad humana; la antropología lingüística que se interesa por el lenguaje humano como medio para entender y construir los mundos sociales y culturales; y finalmente, la arqueología y antropología histórica que estudia la producción cultural de las sociedades en el pasado.

multiculturalismo-e1409026204199El concepto clave para entender la antropología es el de cultura, entendida esta, no sólo como el folklore y/o lo tradicional, o lo académico y lo “culto”; sino como una red de significados sobre los cuales se construye la visión de mundo de cada sociedad dentro de sus particularidades y contexto. En este sentido, la columna vertebral del estudio antropológico ha sido la diversidad en todas sus formas.

Dicho interés por la diversidad cultural surgió debido a objetivos muy particulares: la antropología, al principio se concentró en lo “exótico”, lo lejano, lo ajeno, es decir, los Otros, las sociedades no-Occidentales (etnias indígenas, africanas, etc.), y así utilizar este conocimiento para perfeccionar métodos colonialistas por parte de los centros de poder hegemónico (principalmente europeos) sobre las periferias durante el siglo XIX y principios del XX (aunque hay todavía quienes la aplican de esta forma).

Dentro de la antropología académica, ha habido muchos encuentros y desencuentros con respecto a esta manera de obrar, derivando en una amplia cantidad de escuelas epistemológicas (funcionalismo, difusionismo, simbólico-cultural, estructuralismo…) que han permitido el cuestionamiento y enriquecimiento de la disciplina. Así, la antropología se dio cuenta que posee herramientas suficientes, no sólo para interpretar a las sociedades no-Occidentales, sino para estudiar también las sociedades de donde los académicos(as) provienen y se forman: la sociedad Occidental, surgiendo así, un sinfín de campos de estudios.

En pleno siglo XXI, cuando el capitalismo ha alcanzado su mayor dominio y ha producido formas desiguales de relacionarnos, en la antropología, más que la mera producción de conocimiento científico (que igual no debe dejarse de lado), ha renacido la necesidad de dirigir los esfuerzos y saberes para la resolución de conflictos y problemáticas interculturales.  Como señala Díaz-Polanco (2015), ya sea en favor de empresas económicas como las multinacionales, quienes contratan antropólogos(as) para utilizar la diversidad cultural como un ítem comercial y obtener beneficios capitalistas, o, ya sea para ayudar a resolver situaciones de subordinación de los pueblos indígenas ante los Estados-Naciones, quienes se duelen encontrar en desventaja frente a estos, y así ayudarlos a mejorar sus condiciones de existencia.

Nosotras, como venezolanas, mujeres y antropólogas en formación, entendemos

“el multiculturalismo y la diversidad cultural, no sólo como pluralidad de expresiones culturales o modos de hacer cultura, sino también como epistemologías diversas, formas de conocimiento, interpretación y explicación de la realidad, diversas entre sí” (Galindo, 2004, Pp.373-374).

Por lo tanto, sentimos y experenciamos la diversidad como parte de nuestra cultura y cotidianidad. Nos negamos a apoyar esas ideas o medidas postuladas por algunos(as) que buscan aplacar la diversidad en pro del “desarrollo” y el “progreso”, defendemos la pluriculturalidad como una virtud propia de esta región latinoamericana y no como un defecto. Por consiguiente, consideramos la valorización de la diferencia, intrínseco al ser humano en cualquier contexto social, como un paso necesario hacia la equidad social.

Considerando lo expuesto, la idea de diversidad también se convierte en el eje central de este blog. Nuestra “chocadera de carro” estará dirigida, a reflexionar sobre nuestra cotidianidad, pero tambien a defender a los diversos grupos, étnicos, de género o de cualquier tipo, que son desplazados constantemente ante la opresión de una sociedad arropada por la Globalización y manipulada bajo los intereses políticos y económicos de unos pocos, atentando contra de la diferencia, es decir, en contra del ser humano mismo.

Referencias

  • Díaz-Polanco, H. (2106). El jardín de las identidades. Caracas, Venezuela: Editorial el perro y la rana.
  • Galindo, L.A. (2004). Museo, saberes y diversidad cultural. Boletín antropológico. 22 (62), 369-404.
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